miércoles, 5 de octubre de 2016

No te amo como lo hice ayer.



Habían pasado de todo; las tormentas y los días de sol. El estar en lo más alto a caer en lo más bajo. El amar tan fuerte que te duela respirar. El odiar tanto que te cuesta olvidar.

Los años solo sumaban más experiencias, pero no sumaba amor. De hecho ¿era posible amar más fuerte?
Ambos, dos almas perdidas que se encontraron y soñaron alguna vez que esto duraría por siempre; soñaron alguna vez que el amor por si mismo podía ser suficiente.

Pero el tiempo corre, y las relaciones se agotan, aún aquellas que parecen encajar perfectas.
Los conflictos, pequeños al principio, gigantes al avanzar, no hacían más que desgastar día a día la fina cuerda que ahora los unía. Una fina cuerda que alguna vez fue fuerte

Él, un alma creativa. Ella, un alma soñadora. Ahora, dos almas destruidas por aquello que una vez les dio razón de ser: la compañía del otro.

¿Que se debe hacer cuando la costumbre te dice que sigas pero el corazón no encuentra una razón mejor? ¿Permanecer y no sentir o  alejarse y sentir que fue un error?
 Ellos permanecieron, porque cuando conoces un amor tan fuerte, siempre crees que afuera no hay nada más, Ellos permanecieron porque al final del día, con lluvia o sol, había algo en cada uno que los hacía aún soñar. Quizás no como ayer, pero a decidieron apostar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario